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Barrenetxe, desayunar bien en Donostia

Kike_on_tour_barrenetxe_desayunoSí, lo se, es jueves te has levantado pronto para ir al trabajo y con las prisas, hoy, has vuelto a desayunar ese café bebido a toda prisa. Se lo que estas pensando… “podrías haber hecho otro post, de otra cosa, pero no sobre ir a desayunar por ahí en plan homenaje. No son horas para ver esto”.

Estoy de acuerdo, no es el momento pero una fuerza interior me ha obligado a contarlo. En ocasiones desayuno de campeonato, (parece el diálogo de una peli), y cuando esto ocurre tengo tres o cuatro sitios por Donostia para hacerlo. Uno de estos lugares es la pastelería Barrenetxe de la plaza de Guipúzcoa.

Kike_on_tour_barrenetxe_desayuno_napolitana_cruasanUn establecimiento amplio, con buena luz, tranquilo, sin barullos, de los que dan ganas de quedarse un buen rato y con gente amable. Cuando entras no sabes muy bien donde mirar porque, de repente, te apetece todo. Te comerías toda la barra de la derecha, pasteles clásicos, mini lemon-pie, pasteles de crema cocida, trufas, bollos suizos, tabletas de chocolate, frutas confitadas, macarrons, tejas, cigarrillos, pastas de té, cruasanes, napolitanas, caracolas, todo tipo de bombones, tartas, etc.

Kike_on_tour_barrenetxe_desayuno_pastel_crema_merengueTras haber pasado por este trance, te dirijes a la izquierda, a la cafetería. Es allí donde empiezas a perder la noción del tiempo, llegas, pides un café, tu bollo preferido, un vaso de agua, te acomodas en la barra o en las mesas del fondo y a disfrutar.

Yo soy de café con leche, con esa crema que me parece mundial, una caracola recién hecha rellena de mermelada de frambuesa y mi periódico. Amiguetes, no hay palabras.

Para probar este tipo de sensaciones dirigirse a:

Pastelería Barrenetxe
Plaza de Guipúzcoa, 9
Donostia-San Sebastián
Tel. 943424482
www.barrenetxe.es

Yirgacheffe de Etiopía

Kike_on_tour_cafe_yigarcheffe_etiopiaEn estos tiempos de cafeteras de cápsulas que hacen el café en cuestión de segundos, a veces pienso que soy un marciano. Me gusta el café hecho a la antigua usanza, con tiempo. Moler los granos, que su aroma inunde toda la casa, echar el agua en la cafetera, rellenarla con la molienda, poner al fuego, estar pendiente para que no se queme y tomarlo en mi taza tranquilamente, sin azúcar.

Hace unos días estuve en Almazán, Soria. De allí es mi proveedor, entre otras cosas, de café. Importa los granos de medio mundo y los tuesta según tipo y calidad: Costa Rica, Guatemala, Colombia, Etiopía, etc.

De vez en cuando, trae cosas muy interesantes difíciles de encontrar en España. Esta vez, me proporcionó un kilo de uno de los mejores cafés del mundo: Yirgacheffe de Etiopía.

Es un arábica lavado, que crece a una altitud de entre 1.700 a 2.000 m aprox., muy aromático, con un sabor intenso y un toque muy dulce al final.

Kike on tour